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Experiencia basada en el proceso: Los círculos de lectura, una experiencia de éxito.

Manuela Poza Álvarez 


Este curso he llevado al aula la experiencia de los círculos de lectura. Como profesora de Lengua Castellana y Literatura, junto a otros docentes, nos preocupa la falta de hábito lector en l@s estudiantes, algo muy difícil de inculcar si no existe una motivación intrínseca en ell@s. Ya no digo cuando tienen que leer a los clásicos de la literatura en castellano, algo que les resulta bastante alejado de su realidad. Surgen entonces varias cuestiones que podemos encontrar en muchos hilos debatidas en las redes como Twitter por parte de los docentes: 
  1. ¿Debe obligarse a l@s estudiantes a realizar unas lecturas en cada trimestre a lo largo de cada curso?
  2. ¿Las propuestas de lectura, en el caso de que se hagan, deben centrarse en sus intereses o hay que leer a los clásicos?
  3. Si no leen a los clásicos de la literatura en castellano, ¿cómo van a conocer la literatura? ¿En una sucesión de acontecimientos históricos y literarios? ¿A través de proyectos de investigación o en los que tengan que crear algún producto que les lleve a investigar previamente sobre lo que tienen que crear?
Son cuestiones complejas difíciles de resolver puesto que l@s estudiantes son diversos y tienen diversos intereses, y por supuesto, existe un curriculum oficial que marca unas líneas en cuanto a contenidos y competencias a desarrollar. Sin embargo, el curriculum, que ordena la enseñanza, da lugar a prácticas diferentes, crea un desorden, una diferenciación que cada docente lleva al aula buscando fórmulas de éxito en un entorno complejo como es la realidad del aula. La teoría del caos nos muestra la realidad de la educación: "fenómeno irreversible en lo temporal, de alta complejidad, en absoluto lineal, con diferencias significativas en su punto de partida, [···], impredecible, de alta contingencia, continuamente estructurante y por estructurar, dinámico y, en definitiva, caótico."Colom Cañellas, A.J. (2005)
Bien, yo me considero una persona bastante práctica, entiendo que es beneficioso motivar a leer y crear un hábito para mejorar la comprensión lectora en general y para crear, mejorar, el pensamiento crítico en el alumnado. No nos equivoquemos, la literatura hace pensar, enseña, interpela al sujeto lector y trata temas universales para el ser humano que se repiten en distintas épocas, por mucho que avance la tecnología. Algo que me gusta hacer es crear una conexión entre los clásicos y la actualidad, está bien contextualizar la época literaria, si no sabemos qué ha pasado no podemos entender qué pasa ahora; pero también está bien crear conexiones, preguntarnos si algo de lo que pasaba antes podría pasar en la actualidad, eso hace pensar al alumnado, les hace ser más críticos al tratar de explicarse. Hay docentes que piensan que los clásicos no son adecuados para l@s estudiantes, yo pienso que si no les damos la oportunidad de conocerlos, lo más probable es que no se acerquen jamás a ellos por su propia voluntad, así que yo trato de leerlos con ell@s en clase, para ayudarles a entenderlos. De alguna manera, la lectura crea de nuevo situaciones caóticas puesto que desconocemos de qué forma cada estudiante se acerca a ella o la interpreta y en ese proceso surge un nuevo orden a partir de su reinterpretación de manera que se produce una reestructuración de sus conocimientos, de su pensamiento. 

Este curso en tercero de la ESO, hemos leído entre tod@s La Celestina y ahora estamos trabajando con la experiencia de los Círculos de lectura El Lazarillo; por otra parte, en segundo de bachiller hemos leído Luces de bohemia, poesía de Miguel Hernández en el aula y con la experiencia de Círculos de lectura, la obra La casa de los espíritus de Isabel Allende. Estas tres últimas son las lecturas que se les exigen en las Pruebas de Acceso a la Universidad. Considero el resultado de estas experiencias de éxito pero antes de explicar el por qué, empezaré explicando qué son los círculos de lectura.


Los círculos de lectura es una experiencia de lectura compartida en la que cada estudiante tiene un rol y va realizando la lectura de acuerdo con las indicaciones que se dan para ese rol concreto. Eso hace que cada persona se centre en unos aspectos que, puede que no hayan pasado desapercibidos al resto o sí. En todo caso, su profundidad de reflexión en estos aspectos será mayor. Durante la sesión que se realiza tras la lectura, un coordinador, va organizando la charla, debate, intercambio de pareceres, etc., de manera que cada persona por turnos pone en común sus ideas, conclusiones, lee pasajes destacados o explica la selección de determinadas palabras, etc. De esta forma, el resto, que puede aportar ideas en ese sentido, se enriquece con ese conocimiento compartido entre tod@s. Esta tarea compartida va reorganizando de nuevo las ideas que cada estudiante ha ido modulando a lo largo de su proceso de lectura al contrastarlas o ponerlas en común con el resto del grupo de manera que una situación organizada se desestabiliza para volver a reorganizarse al final del proceso. En este sentido, "la teoría del caos incide positivamente […] ya que nos ofrece una plataforma teórica y una práctica educativa cuyo objetivo se centra en la construcción del conocimiento del alumno." Colom Cañellas, A.J. (2005)

La primera vez que realicé una práctica de círculos de lectura fue cuando estaba estudiando tercer curso de ingés en la Escuela Oficial de Idiomas, como alumna. Fue en inglés y la profesora nos dio la información para que conociésemos el funcionamiento. La tengo guardada desde entonces y la he utilizado en distintas ocasiones, siempre con gran éxito. La podéis encontrar en el siguiente enlace: http://newdoc.nccu.edu.tw/teasyllabus/113646032019/reading_circle_role_sheet.pdf.
No es una experiencia nueva, de esto hace más de quince años. Lo que yo hago es adaptar las fichas a cada obra en concreto y en algunos casos introducir preguntas que puedan orientarles en aspectos que les podrían pasar desapercibidos.

¿Es una experiencia basada en el proceso?

Claro, no solo por la lectura sino por la relación que se hace de la obra con la actualidad y la interacción e intercambio de conocimiento entre los lectores. Esta actividad les permite ser más reflexivos y leer de otra manera, además, cuando deben prepararse un discurso que transmitir a los demás, ponen en práctica estrategias lingüísticas y comunicativas que con una simple lectura no hacen. Según indica Kaplún (2002), "sólo participando, involucrándose, investigando, haciéndose preguntas y buscando respuestas, problematizando y problematizándose, se llega realmente al conocimiento." Con esta tarea, los estudiantes desarrollan su capacidad de deducción, relación, elaboran síntesis, etc., y desarrollan su conciencia crítica. A mí me está dando muy buenos resultados y en general tod@s leen la obra. Antes de que se acabe la sesión deben recoger en un acta las ideas esenciales y eso será con lo que serán evaluad@s. Hay quien está incluyendo, además, las notas previas que toman antes de cada sesión con lo que además hay planificación de la tarea. De alguna manera, podemos decir que es una práctica que responde a las metodologías de la complejidad propuestas por Antonio J. Colom (2005) ya que en ella los estudiantes deben construir su propio conocimiento de acuerdo con unos objetivos marcados, en este sentido, es algo similar a salir de un laberinto "de manera que es uno mismo quien va aprendiendo el camino que le conduce al objetivo deseado". 
Como bien dice un probervio chino ya usado en otro artículo sobre una experiencia basada en el proceso de este blog, "Mi palabra favorita":

 Dime algo y lo olvidaré, enséñame algo y lo recordaré, hazme partícipe de algo y lo aprenderé”.  

Según todo lo anterior y a la vista de los resultados considero esta actividad una experiencia de éxito. 

Bibliografía:
  • COLOM CAÑELLAS, J.A (2001) Teoría del caos y educación (Acerca de la reconceptualización del saber educativo). 218. Revista española de pedagogía. 5-24
  • COLOM CAÑELLAS, J.A. (2005) Teoría del caos y práctica educativa. 47. Revista Galega do Ensino.
  • KAPLÚN, M. (2002) Una pedagogía de la comunicación. La Habana. Editorial Caminos


Comentarios

  1. ¡Muy interesante! Además de crear una conexión entre los clásicos y la actualidad y crear un mayor interés en el alumnado hacia el mundo de la lectura (lo cual es interesante para cualquier materia), creo que ayuda a conseguir que realmente lean las obras y dejen de acudir a famosos blogs en los que aparecen resúmenes de las mismas y con los que consiguen aprobar los exámenes o realizar los trabajos que se les exigen. ¡Gracias!

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  2. Que maravilla de actividad, la comentaré con mis compañeros de lengua. Yo como alumno era malísimo en ortografía y habilidada es de lectura y escritura, así que por recomendación de mis profesores, con unos 12 o 13 años, empece a devorar libros, cada tres o cuatro días iba a la biblioteca a cambiar el libro, al principio libros juveniles, adaptados a mi edad, gran acierto, porque eso hizo que me aficionase a la lectura hasta convertirla en una de mis grandes aficiones, así cuando me llego el momento de leer clásicos no tuve ningún problema (salvo la poesía que sigo sin encontrarle el punto), pero es verdad que a la gran mayoría de mis compañeros la literatura era un buen "hueso". Tampoco había oído nunca hablar de esos círculos de lectura. Sí las reuniones literarias, que en mi centro llaman recreos literarios y que funcionan estupendamente con nuestro alumnado (mayor de edad), pero entiendo que es dificilmente extrapolable a un instituto con adolescentes. os dejo aquí el vídeo de los recreos de este año https://www.youtube.com/watch?v=vtVqbQCjvYs&t=90s

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  3. Lo compro!!! Todo lo que sea trabajar en grupo, organizar y dividir una tarea que en principio pueda parecer inalcanzable, compartir conocimiento y descubrir en colaboración, bienvenido sea!! Deberíamos de hacer más círculos en las aulas, no sólo de lectura; supongo que tiene mucho que ver con la disposición en la clase, como nos sentamos, la llamada forma de herradura donde existe una mejor interacción. Es algo que todos ponemos en las programaciones didácticas pero a la hora de la verdad, por diversos motivos, no se lleva a cabo.

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